EPÍLOGO

Ya conocemos mejor el pasado, encaremos el futuro.

A partir de 1940 muchas cosas cambiaron en el país.

Nuevas políticas tendieron a quitar fuerza al sector ejidal. Sin embargo, en entidades como Tamaulipas el sector fue económicamente muy poderoso.

El auge algodonero llegó hasta finales de la década de 1950, y en la década siguiente las grandes cosechas de maíz, permitieron a campesinos y colonos no solo bienestar, sino una participación muy importante en la economía del país.

El proceso no estuvo exento de contradicciones. En Tamaulipas también se formó el estado de “campesinos nylon”, que se hizo famoso en todo el país.

De cualquier manera, en Tamaulipas se mantuvo una agricultura muy modernizada en relación al resto del país; tenía un 99% de mecanización de las labores agrícolas, incluso por encima de Sonora, Baja California y Sinaloa.

Muchas cosas han pasado desde entonces.

Los cambios políticos y el régimen de propiedad ejidal, conjuntamente con la falta de agua, no solo por la sequía, sino por la desigualdad en el uso a lo largo del Bravo, y el pago de deudas de agua a los Estados Unidos, han situado a los productores del Norte de Tamaulipas, tanto ejidales como privados, en una situación incierta.

Pese a todo, no debemos olvidar que el México que conocemos, que el Tamaulipas que conocemos, fue formado por procesos complejos, difíciles, con frecuencia violentos, entre los que la revolución y la lucha agraria ocupan un lugar de primera importancia.